El día que me muera quiero lucir bonita, que mi rostro sea
recordado con una leve sonrisa marcada en los labios.
Quiero que me recojan el cabello en un bonito chongo, con el
partido de lado y bien embarrado de gel para que no se levante un solo mechón;
pero sobre todo, que recojan los pequeños cabellos que están junto a las orejas,
esos que te hacen parecer desaliñada y descuidada.
El maquillaje tiene que ser IMPECABLE, francamente no quiero
que mis amigas o familiares me maquillen (me considero la mejor en ese
sentido), así que requiero el apoyo de un profesional que sepa lo que hace; quiero
algo de revista y que luzca completamente natural, pero que marque los rasgos
más bonitos de mi rostro. Mis ojos deben de ir ahumados (para la ocasión) con
unas negras y largas pestañas, mis cejas pintadas de café, en mis pómulos no
puede faltar su característico rosa (que en este caso será artificial) y un
poco de blush para marcar mis mejillas; mis labios deberán ser rosa nacarado
para no restarles importancia y no verme tan decaída.
Quiero que me pongan mis aretes de perlas rosas y en el
cuello un bonito dije que refiera mi gusto por la música. La gente que me
conoce sabe que soy muy friolenta así que encima de una bonita blusa no se les
olvide vestirme con un suéter que haga juego.
Siempre me han gustado mis piernas así que una falda será la
mejor opción. Por favor olviden los tacones, me cansan demasiado, unos zapatos
bajos me ajustan muy bien.
Les pido que crucen mis manos debajo de mi pecho para que
pueda lucir elegante hasta el último momento.
Por último…
Cuando me muera, quiero que cierren el ataúd y nadie me vea.