martes, 22 de abril de 2014

EL DÍA QUE ME MUERA

El día que me muera quiero lucir bonita, que mi rostro sea recordado con una leve sonrisa marcada en los labios.

Quiero que me recojan el cabello en un bonito chongo, con el partido de lado y bien embarrado de gel para que no se levante un solo mechón; pero sobre todo, que recojan los pequeños cabellos que están junto a las orejas, esos que te hacen parecer desaliñada y descuidada.

El maquillaje tiene que ser IMPECABLE, francamente no quiero que mis amigas o familiares me maquillen (me considero la mejor en ese sentido), así que requiero el apoyo de un profesional que sepa lo que hace; quiero algo de revista y que luzca completamente natural, pero que marque los rasgos más bonitos de mi rostro. Mis ojos deben de ir ahumados (para la ocasión) con unas negras y largas pestañas, mis cejas pintadas de café, en mis pómulos no puede faltar su característico rosa (que en este caso será artificial) y un poco de blush para marcar mis mejillas; mis labios deberán ser rosa nacarado para no restarles importancia y no verme tan decaída.

Quiero que me pongan mis aretes de perlas rosas y en el cuello un bonito dije que refiera mi gusto por la música. La gente que me conoce sabe que soy muy friolenta así que encima de una bonita blusa no se les olvide vestirme con un suéter que haga juego.

Siempre me han gustado mis piernas así que una falda será la mejor opción. Por favor olviden los tacones, me cansan demasiado, unos zapatos bajos me ajustan muy bien.

Les pido que crucen mis manos debajo de mi pecho para que pueda lucir elegante hasta el último momento.

Por último…


Cuando me muera, quiero que cierren el ataúd y nadie me vea.