A lo largo de los años, la música ha
sido uno de los medios por el cual las personas se han permitido el gusto de expresar su
sentir, no sólo emocional, sino también, político, religioso y social. En lo
particular no podría imaginar la historia de la humanidad sin la influencia de
la música, desde la antigüedad es considerada como un arte que ha ido
evolucionando de la mano del ser humano, y es este el que le da un carácter
sobresaliente y diferente.
El rock & roll aunque es parte de
nuestra cotidianidad es un género musical que podría considerarse como “nuevo”,
ya que surge a mediados del siglo XX (1955 para ser más específicos), se crea
gracias a la comunión de otros estilos –country, mainstream pop y R&B- que
se escuchaban en las radios de Norte América. Gracias a estos, la música no se encasilló, permitía que tanto los ritmos y las letras fueran muy fluidos, en
resumidas cuentas se mezclaba un poco de todo el país: la música de los negros
que trasmitía la improvisación, la emoción, el espíritu, incluso la fe; la
música de los jóvenes blancos, el pop, lo comercial, que llamaba la atención y
estaba de moda. La conjunción de este nuevo estilo musical generó muchos
cambios, tanto sociales, culturales, incluso políticos; provocando así que la
sociedad pusiera su ojos sobre él.
En la actualidad el rock, es un
género más, que está inserto en nuestra cultura y considerado “de culto”, pero
históricamente no siempre fue así, el rocanrol sufrió muchos cambios como
restricciones para ser lo que es en la actualidad. Los gobiernos lo
consideraban peligroso; los padres de familia lo veían como algo obsceno, que
rompía con las buenas costumbres; pero lo más importante es que los jóvenes lo
vieron como un medio de escape, el cual les permitía ser diferentes, romper
barreras sociales y luchar por los cambios que ellos querían.
En sus orígenes, el estridentismo y
la sensualidad de la música rock fueron suficientes para crear un efecto
desestabilizador en la sociedad norteamericana de los años cincuenta.[1]
No sólo en el país del norte
fue un género que trascendió, sino en todo el mundo. Los jóvenes empezaban a
pensar diferente, y lo querían hacer notar de alguna manera; no podríamos decir
que el rock fue la fuente primordial del cambio en el pensamiento, más bien
tiene que ser visto como el medio por el cual los jóvenes de una época lograron
expresarse. Esta nueva generación era heredera de guerras y matanzas, cambios
políticos, movimientos sociales, etc. lo que buscaban era mayor libertad de
pensamiento, acabar con la mano dura de los gobiernos y ser totalmente opuestos
a sus padres.
En un principio el rocanrol expresó la visión del mundo de los
adolescentes, los teeny-boppers, los de secundaria o high school gabacho, los
más chavitos. Sin embargo, a principios de los sesenta, vía Bob Dylan, se
asimiló la música folclórica y los temas de denuncia social, "de
protesta", como se les decía; un poco más adelante el rocanrol se quedó
simplemente en "rock" y expresó ideas sumamente complejas y una
visión contracultural del mundo.[2]
Gracias a la cercanía de México con
el EUA la influencia fue mucho más rápida y de una manera mucho más directa.
Los jóvenes mexicanos adoptaron al rock como propio y con esto la moda, el modo
de pensar, en general el espíritu contestatario, fue un shock mucho más fuerte
a los padres, ya que llegó básicamente a la clase media mexicana y católica, la
cual estaba acostumbrada a ciertas costumbres: el estudiar, casarse, formar una
familia y trabajar; pero esto era todo lo contrario –las mujeres se querían
liberar de este estereotipo de mujer resignada y se vino el boom sexual- se les
denominó “los rebeldes sin causa” a aquellos jóvenes que eran tachados de
improductivos.
Un término que está ligado de manera
directa al rock es el de contracultura,
el cuál surge en los años sesenta, gracias a un historiador llamado Theodore
Roszak. El estaba interesado en estudiar a los jóvenes hippies norteamericanos,
que tenían ciertas características en particular: el
pacifismo anti-Vietnam, una primera conciencia ecológica, los intentos de
experimentar la realidad de otra forma, etc. Musicalmente, la
contracultura se vinculó a los géneros del rock progresivo y psicodélico. La
preferencia de los hippies por el rock psicodélico estaba en consonancia con
los demás principios de la subcultura, en especial la orientación “relajada” de
consumo de drogas. La juventud “radical” de la contracultura, en su mayor parte
estudiantes, formó parte del movimiento estadounidense en pro de los derechos
civiles, con la utilización de canciones folk políticas y espirituales, y apoyó
la campaña para el desarme nuclear de Gran Bretaña, con el jazz tradicional en
las marchas a finales de los 50’s. Todas esas músicas pronto serían objeto de
mercantilización, ya que la sinceridad se convirtió muy vendible a mediados de
los 60’s. La contracultura persistió hasta más allá de los años 80’s, aunque se
puede decir que más bien en términos de internalización de sus valores en la
vida privada de la generación de los baby boomers. Lo underground es evidente
en varias escenas alternativas y subculturas.[3] En México el término también es aplicable, ya que va
más allá de los hippies, forma parte de todo lo que va en contra de la cultura
hegemónica, lo que está impuesto y que es parte de la cultura dominante, lo que
en este país podríamos ver como el sistema.
En todo el país el
rock, generó nuevos grupos –sobre todo en la frontera norte- los cuales creaban
canciones con la intensión de entretener o hacer algún llamado a la sociedad.
Una ciudad que fue parte del movimiento del rock, fue Toluca, gracias a la
cercanía con la capital y la influencia de extranjeros, quienes traían nuevas
propuestas musicales tanto de EUA como de Europa. La ciudad no se distinguió
por la creación musical, pero si por una gran apertura a recibir la música,
todo esto en cafés-bares que servían de lugar social, para la interacción de
los jóvenes, no sólo con la música sino también con otras artes como la
literatura (autores de “la onda”) y la pintura.
[1]
MARTINEZ HERNANDEZ, Laura. Música y
Cultura Alternativa, Hacia un perfil de la Cultura del Rock Mexicano de Fines
del Siglo XX. México, 2013, Lupus Inquisitor, p. 13
[2]
AGUSTÍN, José. La Contracultura en
México. La historia y el significado de los rebeldes sin causa, los jipitecas,
los punks y las bandas. México, 1996, Grijalbo, p.33
[3]
SHUKER, Roy. Diccionario del rock y la música popular. 2005, p. 82 -83.
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