viernes, 28 de febrero de 2014

CANDY STORE ROCK

A lo largo de los años, la música ha sido uno de los medios por el cual las personas se han permitido el gusto de expresar su sentir, no sólo emocional, sino también, político, religioso y social. En lo particular no podría imaginar la historia de la humanidad sin la influencia de la música, desde la antigüedad es considerada como un arte que ha ido evolucionando de la mano del ser humano, y es este el que le da un carácter sobresaliente y diferente.

El rock & roll aunque es parte de nuestra cotidianidad es un género musical que podría considerarse como “nuevo”, ya que surge a mediados del siglo XX (1955 para ser más específicos), se crea gracias a la comunión de otros estilos –country, mainstream pop y R&B- que se escuchaban en las radios de Norte América. Gracias a estos, la música no se encasilló, permitía que tanto los ritmos y las letras fueran muy fluidos, en resumidas cuentas se mezclaba un poco de todo el país: la música de los negros que trasmitía la improvisación, la emoción, el espíritu, incluso la fe; la música de los jóvenes blancos, el pop, lo comercial, que llamaba la atención y estaba de moda. La conjunción de este nuevo estilo musical generó muchos cambios, tanto sociales, culturales, incluso políticos; provocando así que la sociedad pusiera su ojos sobre él.

En la actualidad el rock, es un género más, que está inserto en nuestra cultura y considerado “de culto”, pero históricamente no siempre fue así, el rocanrol sufrió muchos cambios como restricciones para ser lo que es en la actualidad. Los gobiernos lo consideraban peligroso; los padres de familia lo veían como algo obsceno, que rompía con las buenas costumbres; pero lo más importante es que los jóvenes lo vieron como un medio de escape, el cual les permitía ser diferentes, romper barreras sociales y luchar por los cambios que ellos querían.

En sus orígenes, el estridentismo y la sensualidad de la música rock fueron suficientes para crear un efecto desestabilizador en la sociedad norteamericana de los años cincuenta.[1] No sólo en el país del norte fue un género que trascendió, sino en todo el mundo. Los jóvenes empezaban a pensar diferente, y lo querían hacer notar de alguna manera; no podríamos decir que el rock fue la fuente primordial del cambio en el pensamiento, más bien tiene que ser visto como el medio por el cual los jóvenes de una época lograron expresarse. Esta nueva generación era heredera de guerras y matanzas, cambios políticos, movimientos sociales, etc. lo que buscaban era mayor libertad de pensamiento, acabar con la mano dura de los gobiernos y ser totalmente opuestos a sus padres.

En un principio el rocanrol expresó la visión del mundo de los adolescentes, los teeny-boppers, los de secundaria o high school gabacho, los más chavitos. Sin embargo, a principios de los sesenta, vía Bob Dylan, se asimiló la música folclórica y los temas de denuncia social, "de protesta", como se les decía; un poco más adelante el rocanrol se quedó simplemente en "rock" y expresó ideas sumamente complejas y una visión contracultural del mundo.[2]

Gracias a la cercanía de México con el EUA la influencia fue mucho más rápida y de una manera mucho más directa. Los jóvenes mexicanos adoptaron al rock como propio y con esto la moda, el modo de pensar, en general el espíritu contestatario, fue un shock mucho más fuerte a los padres, ya que llegó básicamente a la clase media mexicana y católica, la cual estaba acostumbrada a ciertas costumbres: el estudiar, casarse, formar una familia y trabajar; pero esto era todo lo contrario –las mujeres se querían liberar de este estereotipo de mujer resignada y se vino el boom sexual- se les denominó “los rebeldes sin causa” a aquellos jóvenes que eran tachados de improductivos.

Un término que está ligado de manera directa al rock es el de contracultura, el cuál surge en los años sesenta, gracias a un historiador llamado Theodore Roszak. El estaba interesado en estudiar a los jóvenes hippies norteamericanos, que tenían ciertas características en particular: el pacifismo anti-Vietnam, una primera conciencia ecológica, los intentos de experimentar la realidad de otra forma, etc. Musicalmente, la contracultura se vinculó a los géneros del rock progresivo y psicodélico. La preferencia de los hippies por el rock psicodélico estaba en consonancia con los demás principios de la subcultura, en especial la orientación “relajada” de consumo de drogas. La juventud “radical” de la contracultura, en su mayor parte estudiantes, formó parte del movimiento estadounidense en pro de los derechos civiles, con la utilización de canciones folk políticas y espirituales, y apoyó la campaña para el desarme nuclear de Gran Bretaña, con el jazz tradicional en las marchas a finales de los 50’s. Todas esas músicas pronto serían objeto de mercantilización, ya que la sinceridad se convirtió muy vendible a mediados de los 60’s. La contracultura persistió hasta más allá de los años 80’s, aunque se puede decir que más bien en tér­minos de internalización de sus valores en la vida privada de la generación de los baby boomers. Lo underground es evidente en varias escenas alter­nativas y subculturas.[3] En México el término también es aplicable, ya que va más allá de los hippies, forma parte de todo lo que va en contra de la cultura hegemónica, lo que está impuesto y que es parte de la cultura dominante, lo que en este país podríamos ver como el sistema.

En todo el país el rock, generó nuevos grupos –sobre todo en la frontera norte- los cuales creaban canciones con la intensión de entretener o hacer algún llamado a la sociedad. Una ciudad que fue parte del movimiento del rock, fue Toluca, gracias a la cercanía con la capital y la influencia de extranjeros, quienes traían nuevas propuestas musicales tanto de EUA como de Europa. La ciudad no se distinguió por la creación musical, pero si por una gran apertura a recibir la música, todo esto en cafés-bares que servían de lugar social, para la interacción de los jóvenes, no sólo con la música sino también con otras artes como la literatura (autores de “la onda”) y la pintura.





[1] MARTINEZ HERNANDEZ, Laura. Música y Cultura Alternativa, Hacia un perfil de la Cultura del Rock Mexicano de Fines del Siglo XX. México, 2013, Lupus Inquisitor, p. 13
[2] AGUSTÍN, José. La Contracultura en México. La historia y el significado de los rebeldes sin causa, los jipitecas, los punks y las bandas. México, 1996, Grijalbo, p.33
[3] SHUKER, Roy. Diccionario del rock y la música popular. 2005, p. 82 -83.

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